La otra cada de la moneda
Aquella noche fumaba un cigarillo apoyado en la barra de un bar. Hacia tanto que no fumaba, que las caladas se le clavaban en el pecho y le dejaban un sabor fuerte. Dejó de fumar hace años, pero aquella noche le apetecía. Le apetecía hacerse daño. Quería beber, aunque no solía hacerlo. Quería no pensar, quería olvidar, borrar todo lo ocurrido. Por eso se encontraba allí, delante de aquella copa, totalmente fuera de lugar..
