Club Gynea

Homenaje a las abuelas

¿Aún no eres socia? ¡Regístrate!
Club Gynea News
Sorteo libro "El nacimiento en la era de plástico"
Sorteo libro

Os presentamos un nuevo concurso para todos aquellos que queráis ganar el libro de la editorial OB STARE El nacimiento en la era del plástico, un libro del Dr. Michel Odent sobre cómo el plástico ha re...

Calculadoras
Conoce tus probabilidades!
Calculadoras

Calcula tu fecha de parto, el crecimiento de tu bebé, tus días fértiles y el sexo probable de tu hijo

Síguenos también en: Twitter Facebook
CLUB GYNEA > BLOG > HOMENAJE A LAS ABUELAS

Homenaje a las abuelas

Homenaje a las abuelas

Este es un homenaje a las abuela. Toda la vida he admirado a la mía. No solo tuvo 7 hijos (que vivieran) y además trabajó, en una fábrica, también tuvo siempre tiempo para pasear con nosotros, los nietos. Tiempo para acompañarnos por el campo a coger moras, tiempo para hacernos rosquillas, tiempo para enseñarnos a coger las lechugas antes de que el sol las caliente, o a oler los tomates para escoger el que está maduro. Y con ese ejemplo, el de mi abuela, crecí pensando que si mi abuela pudo sacar adelante 7 hijos trabajando, yo también podría con uno o dos, que es el máximo que nos atrevemos los europeos pos IKEA.

Este es un homenaje a las abuela. Toda la vida he admirado a la mía. No solo tuvo 7 hijos (que vivieran) y además trabajó, en una fábrica, también tuvo siempre tiempo para pasear con nosotros, los nietos. Tiempo para acompañarnos por el campo a coger moras, tiempo para hacernos rosquillas, tiempo para enseñarnos a coger las lechugas antes de que el sol las caliente, o a oler los tomates para escoger el que está maduro. Y con ese ejemplo, el de mi abuela, crecí pensando que si mi abuela pudo sacar adelante 7 hijos trabajando, yo también podría con uno o dos, que es el máximo que nos atrevemos los europeos pos IKEA.

Este es un homenaje a las abuelas. Toda la vida he admirado a la mía. No solo tuvo 7 hijos (que vivieran) y además trabajó, en una fábrica, también tuvo siempre tiempo para pasear con nosotros, los nietos. Tiempo para acompañarnos por el campo a coger moras, tiempo para hacernos rosquillas, tiempo para enseñarnos a coger las lechugas antes de que el sol las caliente, o a oler los tomates para escoger el que está maduro. Y con ese ejemplo, el de mi abuela, crecí pensando que si mi abuela pudo sacar adelante 7 hijos trabajando, yo también podría con uno o dos, que es el máximo que nos atrevemos los europeos pos IKEA.

Ahora me pregunto cómo lo hizo, cómo sobrevivió a eso de ser mujer, y llegó a los 93 años tan espléndida, con su cabeza despejada y sus piernas aún paseantes. Cómo fue capaz de peinarse su larga trenza hasta el último día, sin abandonarse a la apatía ni al desánimo. Quizás a su favor tuvo que no se creía una súper woman, no digo que no lo fuera, pero no tenía que demostrar en la fábrica o en el pueblo que tenía un máster en la vida, ni que se apañaba de fábula sin saber idiomas. No se levantaba quince minutos antes para repasar el orden de sus mechas, ni su maquillaje, ni la raya de su traje o la costura de las medias, con teñirse su melena y atarla en una trenza tenían suficiente. No sé si alguna vez sufría pensando que mi abuelo se buscara otra, creo que después de hacerle 7 hijos, y trabajar duro (duro en el campo, duro en la fábrica, o duro donde fuera, antes siempre se trabajaba duro), no tendría ganas de muchos saltos el pobre hombre. Ella no tenía que pensar en un menú equilibrado que ponerles cada día en la mesa, comían lo que había, y normalmente era sano; legumbres, tomates y ensalada de la huerta, fruta de postre. No tenía que acompañar a los niños al cole, ni a judo, ni a básquet, ni a futbol, ni al chiquipark, y en consecuencia no tenía que tomar gelocatil para aguantar el chiquipark. No se sentía culpable por estar trabajando mientras ellos crecían. No tenía que parecerse a Julia Roberts, ni a Angelina Jolie y tampoco esperaba que su marido con 45 años estuviera como Brad Pitt... Eso también es sabiduría, no esperar demasiado.

Y sé que hay otras abuelas que no vivían como la mía en una pequeña aldea, que vivían en la ciudad, y que vestían según algunas modas o tendencias de Europa, y llevaban una vida más cosmopolita, hasta tenían menos de 7 hijos. Pero tampoco corrían como gacela para llegar a las 17h al cole, después de entrenar el swing con su profesor al otro lado de la ciudad. No eran madres-mujeres-profesionales-amantes y tallas 38 a la vez.

Sigo admirando a esas abuelas, con su vida no fácil, pero sí sencilla. Y afortunadamente, cada día siguen llegándome nuevas heroínas, para enseñarme que los tiempos cambian, pero que las mujeres nos adaptamos a ellos. Que se puede ser mujer sin morir en el intento. Os he entrevistado a 3 mujeres de hoy, diferentes personal profesional y hasta espiritualmente. Pero heroínas. Para que cada una, escojáis la vuestra, o quizás vosotras seáis una de ellas.
 

Un relato de Maribel, nuestra socia nº 196

Compartir con tus amigos: |

0 Comentarios

Comenta este artículo

Para opinar debes estar registrado en ClubGynea.

Si aún no lo has hecho puedes hacerlo aquí

Importante

Si ya eres socia, pero aun no nos has dado tu email, introduce aquí tu número de socia y sigue las instrucciones.

Solo registrandote podrás realizar preguntas en nuestro consultorio



Gynea Laboratorios ¿Qué te ofrecemos? ¿Cómo ser una de nuestras socias? Prensa Contacta con nosotros Aviso legal