En este día se conmemora, desde hace más de 100 años, la lucha de la mujer por la igualdad, en todos los ámbitos, con el hombre.
En España existen alrededor de 800.000 parejas infértiles, tanto mujeres como hombres, que necesitan recurrir a tratamientos de reproducción asistida para lograr concebir un hijo.
Las causas de la infertilidad pueden ser muy variadas. Si hablamos de los hombres, los principales problemas que afectan a su fertilidad son aquéllos relacionados con la calidad espermática. Y es que la calidad del semen ha decaído en los últimos años debido, en gran medida, al ritmo de vida (estrés, el exceso y los horarios prolongados de trabajo, la contaminación ambiental, la exposición al calor, los aditivos alimenticios, el alcohol, el tabaco e incluso el uso de ropa interior ajustada).
En cuanto a las mujeres, una de las principales causas es la edad, ya que a partir de los 35 años la fertilidad disminuye año a año. Por otro lado están las causas de origen médico, entre las que se encuentran las disfunciones de los ovarios y de las trompas de Falopio, los problemas hormonales causados por el estrés, las alteraciones del tiroides, la anorexia nerviosa o el tabaco, que afecta a la fertilidad femenina a partir de los 10 cigarrillos al día.
Según un informe de Adeces (Asociación Proderechos Civiles, Económicos y Sociales), hasta dos años puede esperar una pareja para acceder a un tratamiento de reproducción asistida en el Sistema Nacional de Salud. De todas las parejas que sufren este problema, sólo el 30% consigue quedarse en estado con la ayuda de fármacos. El 70% restante debe acudir a tratamientos como la inseminación artificial, la fecundación 'in vitro' y la ovodonación. Dados los tiempos de espera tan largos en el sistema público, y que algunas parejas no cumplen los requisitos necesarios, muchos recurren a la asistencia privada (con un coste que oscila entre los 600 y los 6.000 euros).
En España, según los datos de Adeces, los tiempos de espera se han reducido, pero, aun así, la fecundación in vitro, por ejemplo, registra 145 días de espera para una inseminación con semen del cónyuge y 399 para una in vitro. Esto, así como la amplitud en el margen de edad y número de intentos, hace que muchas parejas opten por pagar para agilizar el proceso.