En este día se conmemora, desde hace más de 100 años, la lucha de la mujer por la igualdad, en todos los ámbitos, con el hombre.
Hay alimentos que con sólo pronunciar su nombre te apetece tomarlos y, por supuesto, el queso es uno de ellos, aunque no puedo ser demasiado objetivo con este manjar ya que incluso el “malo” me gusta (también me pasa con el caviar).
De hecho, junto al chocolate es una buena excusa para ir a visitar nuestro país vecino y, si puedo, su capital, París,… y si es posible, alojarse cerca del Centre Pompidou y pero sobretodo de la Rue de Rivoli, donde se pueden encontrar multitud de tiendas de quesos, en especial una que es una delicia y que está abierta a la calle (sin puertas ) casi tocando a la rue Vielle du Temple, … exagerando podríamos decir que uno llega siguiendo el rastro de su olor. También es verdad que España tiene excelentes quesos de renombre mundial, incluso algunos muy jóvenes que han ganado hace poco tiempo premios internacionales (quesos de Badajoz, de Salamanca, etc.). Pero a pesar de mi admiración por los quesos franceses y españoles, la receta de hoy es con quesos italianos: parmesano, ricota y mascarpone.
En relación a sus propiedades, no hay que olvidar que la absorción de grasas de los quesos fermentados, que poseen un alto contenido en calcio, es distinta a los quesos fabricados con leche pasteurizada, dado que los ácidos grasos pueden formar, con el calcio, sales insolubles alterando su absorción intestinal. El Gruyere, por ejemplo, tiene un alto contenido en calcio al igual que el Parmesano, aunque este último también posee un alto contenido en sodio por lo que aconsejaríamos controlar su consumo en casos de hipertensión.
El otro componente de la receta es el Arándano, que merece un sobresaliente por sus propiedades saludables, sobretodo si no son cocinados, es decir, crudos. Las propiedades inmunológicas de estas jugosas bayas son extraordinarias. Una ración de arándanos contiene tantos antioxidantes como cinco raciones de brócoli, manzanas o zanahorias. Contienen Vitaminas B2,C, E , betacaroteno pero sobretodo antocianidinas que poseen efectos muy beneficiosos sobre los capilares, mejorando la circulación y facilitando el transporte de las sustancias nutritivas por el cuerpo.
Además son muy ricos en taninos y de hecho, los extractos concentrados de arándano se utilizan muy frecuentemente para reducir la cistitis de repetición ya que disminuyen la capacidad adhesiva de las bacterias, acidifican la orina y aumentan el potencial de restauración de la pared uroepitelial. En definitiva, la combinación de estos dos ingredientes en este postre nos proporciona un excelente equilibrio nutritivo a la vez que gustativo.
Ingredientes
• 8 hojas de albahaca fresca
• 200 g de Parmesano
• 100 g mascarpone
• 100 g ricota
• Pimienta negra
• 300 g de arándanos (en el caso que no encontremos arándanos frescos utilizaríamos 100 gr. de manzana + confitura de arándanos)
• 50 g de membrillo
• 20 g de azúcar moreno
Rallaremos muy fino el Parmesano (no me gusta hacer propaganda gratuita pero hay una marca de ralladores – microplane- que deja el queso como si fuera una nube….). 2/3 partes del mismo lo mezclaremos con la picada de albahaca fresca que previamente habremos cortado. Calentaremos el horno a 180 º. Con esta mezcla haremos una “galletas” de aproximadamente 4 dedos de diámetro (extenderemos el parmesano con la albahaca sobre un papel antiadherente de horno y presionaremos ligeramente con los dedos hasta conseguir la forma de galleta) que hornearemos durante sólo 4 minutos. Las dejaremos enfriar hasta que estén crujientes.
Reservaremos 1/3 de los arándanos y el resto los coceremos en la sartén con muy poca mantequilla, hasta que estén “blanditos” y añadiremos 2 cucharadas de azúcar, hasta que nos quede una confitura ligera (algunas veces también añado ralladura de corteza de limón y ralladura de jengibre). En el caso que no tengamos arándanos frescos utilizaremos confitura de arándanos ya preparada (se encuentra en casi todos los supermercados) y manzana ácida cortada (lonchas de 1 dedo de grosor) que coceremos igual que los arándanos.
Para preparar la torre, primero colocaremos la galleta de parmesano. Seguidamente la cubriremos con una ligera capa de ricota y encima pondremos dos hojitas de albahaca. Pondremos otra galleta y esta la cubriremos con una lámina de membrillo y una capa de mascarpone (1 dedo grosor). Colocaremos la 3era y última galleta. La cubriremos con mascarpone otra vez y por encima lo cubriremos con la confitura de arándanos y después los arándanos frescos (en su defecto, después del mascarpone colocaremos 2 trozos de manzana y una capa de confitura de arándanos).
Finalmente, encima de la torre, espolvorearemos lo que nos queda de queso rallado de parmesano junto con un poco de pimienta fresca.
Dr. Eugeni Muxart
Managing Director de Gynea Laboratorios