En este día se conmemora, desde hace más de 100 años, la lucha de la mujer por la igualdad, en todos los ámbitos, con el hombre.
¿Recordáis la película? Una Cameron Díaz cornuda y estresada nos sorprende al saltar desde California al otro lado del Atlántico, intercambiando una espectacular casa por una cabañita nevada (y congelada) en el Reino Unido, de la dulce Kate Winslet. Como si de lo más normal se tratara las chicas, desconocidas, cambian casa, vida y amigos durante unos días. A mí me pareció divertidísima la opción, así que no tardé nada en ponerme a navegar por la Red y ver lo que yo intercambiaba.
Buff, como canta el dicho, la realidad supera la ficción. Todo un mundo en internet el del intercambio de casas, que funciona viento en popa en toda la zona mediterránea europea. Franceses, italianos y españoles nos lanzamos a dejar nuestras casas a extraños algo que me sorprendió, porque pensaba encontrar en los anglosajones los más entusiastas de este ‘turismo’ vacacional, y en cambio los mediterráneos más reticentes por eso del sentido de la pro - piedad.
Tampoco las adictas a este tipo de vacaciones son las chicas rubias singles con profesiones liberales como las de la película, ¡nada de eso! Más bien las familias con niños que se ahorran transportar bicicletas y juguetes por todo el recorrido automovilístico hasta su destino, a veces 1.000 o 2.000 km. Porque una de las grandes ventajas es que el domicilio intercambiado se parece bastante al propio, por ser de otra familia similar con más o menos hijos. Montones de muebles IKEA se repiten a un lado y otro de los intercambios.
El procedimiento habitual es el siguiente: uno coloca su vivienda en una comunidad virtual, añadiendo fotos, detalles de las comodidades, fecha propuesta para el intercambio y destinos preferidos. Otro tema es que te contesten de la misma manera, ya que una de las virtudes de este método es que te llegan propuestas infinitas en diversos idiomas de intercambios variopintos.
Por ejemplo, tú quieres ir a Gran Bretaña 15 días en agosto, y te pueden contestar de Paris o Florencia para realizar el intercambio, quizás en junio. ¡No me digas que no es apasionante! Tener vacaciones absolutamente improvisadas, renegociar con tu jefe las fechas de tu ausencia, trasladarte con tus peques a una ‘nueva casa’ y disfrutar de la vida de la familia suplantada por un periodo indeterminado.
En el país vecino, Francia, disfrutan de este tipo de intercambios entre las propias zonas del país, para vacaciones largas o cortas, como semana santa y Navidad. Mucho más prácticos que nosotros apenas añaden especificaciones, más allá de los motivos de cada uno para escoger este modo de viajar. Por encima de los motivos económicos, los deseos de sentirse próximos, hacer amigos y confraternizar inunda el portal de switchome.org. Hay verdaderos 'seniors' en ese portal, como una pareja que superados los 50, jubilados y sin hijos en casa, ya puede presumir de llevar más de 18 intercambios a sus espaldas.
Y como garantía, dado que no se conoce a los partenaires que dejamos en nuestra casa, la mayoría de portales permiten votar la idoneidad de la casa, de las comodidades y hasta de la familia. Algunas de ellas, muy profesionales de este ‘deporte' te dejan una recopilación a modo de catalogo plastificdo de lugares de interés en la zona, zoos, parques infantiles, museos y fiestas locales. Eso es hospitalidad y el resto tonterías.
Os preguntaréis si me atreví. Pues sí. ¿El resultado? EXCELENTE, preciosa casa en la campiña con jardín. Dispuesta a repetir. De los portales, algunos con más calidad que otros, incluso los que te piden un importe por el servicio, por otro lado razonable:
Livingaway.com
Switchome.org
Homeforhome.com
Intercambiocasas.com
Intercambiodecasa.es
Fdo: Mar Garcia