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Aproximadamente una de cada tres mujeres sufre incontinencia urinaria de esfuerzo. Teniendo en cuenta que ésta es una patología que afecta principalmente a las mujeres occidentales, el porcentaje podría ampliarse a casi la mitad de la población femenina, en Europa, por ejemplo. Aunque es un problema frecuentemente asociado a la edad, hay muchas mujeres jóvenes que lo sufren, y no siempre después de y partos.
En muchas ocasiones es debido a unos malos hábitos de vida, como por ejemplo un exceso de deporte de impacto sin proteger la zona pélvica. Existe la prevención: se trata del trabajo realizado por fisioterapeutas especializados, técnica desconocida por la gran parte de la población, que puede erradicar al cien por cien una molestia que no es grave, aunque sí incómoda, al afectar a la calidad de vida a las personas que la padecen. Se trata de un tratamiento no invasivo, en el que no interviene la cirugía, que refuerza la musculatura y se aumenta el tono del suelo pélvico, con unos ejercicios de gimnasia abdominal hipopresiva y de fortalecimiento de la zona afectada.
¿Qué es la incontinencia urinaria?
La incontinencia urinaria de esfuerzo consiste en la pérdida mínima de orina (gotitas) al hacer un pequeño esfuerzo como reír, saltar, correr, hacer deporte, coged peso.
Existen otras tipos de incontinencia, como la incontinencia de urgencia o inestabilidad del detrusor ( músculo que rodea la vejiga), que se caracteriza porque las mujeres acuden más veces al lavabo a orinar de lo normal (4 o 6 micciones al día).
La vejiga tiene que tener una capacidad de 2 a 4 horas sin sentir la necesidad de orinar(dependiendo del líquido que se ingiera) y todo lo que salga de estos márgenes son micciones que acompañan a la patología, juntamente con unas ganas imperiosas de orinar.
También hay que mencionar que estas patologías muchas veces vienen acompañadas de problemas en las relaciones sexuales, (tanto por falta de sensibilidad como dolor en las relaciones), que también se tratan con rehabilitación del suelo pélvico.
¿Cuántas sesiones son necesarias?
El tratamiento consiste en trabajar mediante un sensor de presión, bioofeedback, que por un lado nos marcará el estado de debilidad de los músculos del suelo pélvico, y por otro lado nos servirá para visualizar, mediante una pantalla, el trabajo realizado por la paciente. También en ocasiones se trabaja con la electroestimulación dependiendo de las necesidades.
Habitualmente hay suficiente con catorce o quince sesiones, que irán acompañadas de gimnasia abdominal hipopresiva, primero en el centro, y luego en casa. Esta gimnasia tonifica la musculatura y recoloca la vejiga, la matriz, y el recto.
Este tipo de fisioterapia tiene una eficacia, aunque haga diez o veinte años que se padecen estas pérdidas de orina. Nunca es tarde si la dicha es buena.
Síntomas a partir de los cuarenta
Los primeros síntomas de incontinencia suelen aparecer a partir de los cuarenta, aunque también pueden aparecer después de un parto, generalmente el primero, y sobretodo si se dan los siguientes condicionantes: que se haya engordado más de 10 kg. En el embarazo, que el bebé haya pesado más de 3,5 kg; un parto en el que el periodo de l expulsivo haya sido muy largo, o, que se hayan utilizado fórceps.
Existe por ello un tratamiento preventivo, destinado a las mujeres que estén en la premenopausia (aunque no hayan tenido ningún síntoma), mujeres que hayan tenido varios hijos (son candidatas a sufrir incontinencia urinaria en el futuro) y deportistas. En este caso el tratamiento consiste en realizar cuatro clases de gimnasia abdominal hipopresiva, para aprender la técnica y luego realizarla en casa.
Test para conocer el estado de tu suelo pélvico:
Si no sabes si esos escapes de orina que has tenido en alguna ocasión significan que existe un problema de incontinencia, contesta a este test y podrás conocer mejor la situación en que te encuentras. Empieza a informarte si contestas afirmativamente a más de dos preguntas:
¿Has tenido vez sensación de peso en la zona genital?
¿Has tenido algún escape de orina en alguna de estas ocasiones: al subir o bajar escaleras, al reír, estornudar, toser, correr o saltar?
Haz la prueba: intenta interrumpir completamente el flujo de la orina, ¿se te escapan algunas gotas?
¿Has tenido últimamente alguna sensación dolorosa durante el coito?
Haz la prueba con conos vaginales (de ventas en farmacias) ¿se te cae el número 3?
Fuente: "Guía para mejorar la calidad de vida de la mujeres" Dra. Espuña