En este día se conmemora, desde hace más de 100 años, la lucha de la mujer por la igualdad, en todos los ámbitos, con el hombre.
La urbanización, la industralización y la vida moderna ha hecho que nuestros niños vivan cada vez más estresados y agobiados. Y es que no es lo miso vivir en la ciudad que en el campo. Como no lo es levantarse por la mañana y ver un prado lleno de árboles o ver un edificio lleno de antenas de telefonía móviles, coches pitando, gente gritando y corriendo de un lado para otro,…
Y aunque esta afirmación resulta obvia para cualquier persona, por si quedaban dudas, José Antonio Corraliza y Silvia Collado, ambos de la Universidad Autónoma de Madrid, acaban de demostrarlo en un nuevo estudio, recogido en la última edición de la revista Psicothema. En él demuestran que a los niños el contacto con la naturaleza les alivia del estrés, les ayuda a sobrellevar las situaciones adversas, mejora el rendimiento cognitivo y les hace sentirse libres y relajados.
Pero en las ciudades cada vez estamos más alejados de la naturaleza, lo que conlleva numerosos efectos negativos en la salud física y mental de las personas. De hecho, tal y como reconoce José Antonio Corraliza a ELMUNDO.es, "en EEUU se ha descrito un aumento de las llamadas enfermedades psicoterráticas, entre ellas el 'trastorno por déficit de la naturaleza'.
En el caso de los niños, las investigaciones han demostrado que la desconexión del mundo natural afecta a su salud física y, a su vez, da lugar a una menor preocupación y respeto hacia el medio ambiente. Además se ha comprobado que los menores con menos contacto con el mundo natural, tienden a ser más obsesos (no salen a jugar a los parques) y sufren más trastorno de hiperactividad".
Estudios internacionales previos reconocen el efecto amortiguador de la naturaleza en los pequeños. De hecho, se ha averiguado que una relación cercana con ella sirve de apoyo adicional para hacer frente a las situaciones estresantes. Se sabe incluso que "cuando los patios de los colegios son más naturales, los niños están más sanos", agregan ambos investigadores.
Cuatro colegios de Cuenca
Este estudio se llevó a cabo en un total de 172 niños y niñas de entre 10 y 12 años de cuatro colegios distintos de Cuenca. Se evaluó la cantidad de acceso a la naturaleza que tienen los pequeños, tanto en su entorno residencial como en el escolar (vistas desde las ventanas, tiempo andando a un parque cercano, entre otros). De esta forma, ambos entornos se clasificaron en: no naturales, mixto, natural y muy natural.
Asimismo se realizó un cuestionario para evaluar el estrés percibido por los estudiantes (pasar poco tiempo con los padres, no tener tiempo para hacer deberes, discusiones en casa...), además de indagar cuánta cantidad de naturaleza percibían los pequeños que tenían en su casa y en el colegio.
Los datos revelan que "la naturaleza cercana modera los efectos negativos de algunas de las situaciones estresantes. De este modo, aquellos que disfrutan de un mayor contacto con 'el verde' son capaces de afrontar mejor algunas situaciones adversas y sufren menos estrés del que cabría esperar si no contasen con este factor protector". Recuerdan los investigadores que "el efecto positivo del medio natural es más apreciable en aquellos niños que son más vulnerables, tal y como se ha constatado en otros ensayos anteriores".
Los autores defienden, por todo ello, la "importancia estratégica que tiene la inclusión de elementos naturales en los entornos residenciales y educativos. La salud y el bienestar también dependen de que estos entornos promuevan contactos frecuentes con la naturaleza". Los elementos naturales "en un patio de un colegio no deben estar para decorar, sino que son una necesidad. La salida al patio no es sólo el momento de la pausa, el recreo, es necesario para 'restaurar' el equilibrio psicológico del niño. Por este motivo, también es fundamental que los colegios con zonas lúdicas de cemento y sin apenas naturaleza, lleven a los estudiantes a los parques cercanos en los recreos", insiste Corraliza.
Los grandes espacios verdes en las ciudades "son una buena opción, pero mucho más útil es contar con parques pequeños cercanos a todos los entornos residenciales".
Fuente: elmundo.es